Retórica de la fotografía. Imágenes…

Por Miguel Ángel Mallo – m.@.m

Boris Mikhaïlov y Gervasio Sánchez: material para el debate

 

Gervasio Sánchez                       Sokheurm Man con su padre. Enero, 1996

Gervasio Sánchez
Sokheurm Man con su padre. Enero, 1996

Gervasio Sánchez Sofia Elface Fumo con su hijo Leonardo. Febrero, 2002

Gervasio Sánchez
Sofia Elface Fumo con su hijo Leonardo. Febrero, 2002

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Boris Mikhailov

Boris Mikhailov, de la serie Case History

Boris Mikhailov

Boris Mikhailov, de la serie Case History

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

m.@.m.  Manos perdidas. Senegal. Noviembre, 2013

m.@.m  Manos perdidas I. Senegal. Noviembre, 2013

m.@.m. Manos perdidas II. Senegal. Noviembre, 2013

m.@.m. Manos perdidas II. Senegal. Noviembre, 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El abandono del inmanentismo que tuvo lugar a finales de los sesenta en cuanto al estudio de los textos literarios y, en general del arte, dio lugar a la Estética de la Recepción. (Escuela de Constanza, Jauss, Iser,… ). Se traslada entonces el interés al destinatario del arte. La fotografía de los premiadísimos documentalistas Boris Mikhaïlov (1938) y Gervasio Sánchez (1959), trasladan también el interés de sus fotografías a los destinatarios de las mismas, su objetivo, es por tanto, el público y el modo en como este puede sensibilizarse ante las consecuencias de una determinada política, desmoronamiento de la Unión Soviética, en el primer caso, y de los efectos de la guerra, en el segundo. Si “todo acto perceptivo implica la posibilidad de recordar lo percibido… (es decir: la posibilidad de una retención) y la espera o expectativa (protección, en la terminología de Hursserl) de poder percibir otros aspectos del objeto que de alguna manera han sido sugeridos” (Viñas, 2002: 508), la fotografía de Mikhaïlov y de Sánchez logran fijar las imágenes en nuestro ser más profundo tanto en la explicitud propia de las mismas como en lo que estas sugieren, esto es, tragedias humanas en ambos casos.

En este sentido los efectos desde la Estética de la Recepción son claros. Ahora bien, ¿qué reflexión cabe en cuanto a las estructuras inherentes a las obras, al material propio de las mismas? Marginados, en el caso de Mikhaïlov y mutilados de guerra en el de Sánchez, no dejan de ser seres humanos con unas determinadas circunstancias, altamente desfavorables en ambos casos, que vienen a servir como material propio del objeto artístico. Sin pretender caer en la paradoja de las relaciones de la noción de belleza con el concepto de arte y del movimiento documentalista como arte mismo (¿es bello un miembro mutilado?), -es obvio el andamiaje artístico de las narraciones de estos autores-, con lo que el debate, por tanto, abre aquí toda su extensión. Desde la moral, la ética y el objeto del arte mismo, hasta las justificaciones del fin por la causa entendiendo aquí como causa el objeto fotografiado y como fin la remoción de conciencias ante las injusticias, los trabajos de Mikhaïlov y Sánchez son, a mi juicio, un apasionado debate en sí mismos, al margen, como dije, de las paradojas que aquí se dan en cuanto al hecho artístico.

Viñas P, David. Historia de la crítica literaria, Ariel, 2002, Barcelona

Enlaces:

Boris Mikhaïlov:

– http://www.cadadiaunfotografo.com/2012/09/boris-mikhailov.html   /  – http://elcaimansincopado.blogspot.com.es/2014/03/boris-mikhailov-un-fotografo-del.html  /

Mikhaïlov, Boris. Boris Mikhailov. Una retrospectiva, Electra

Gervasio Sánchez:

– http://blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/   – http://www.xatakafoto.com/fotografos/gervasio-sanchez-en-imprescindibles-el-documental?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=26_Apr_2014

Sánchez, Gervasio. Salvar a los niños soldados. La historia del misionero Chema Caballero en Sierra Leona, Debate.ç

4 Responses to “Boris Mikhaïlov y Gervasio Sánchez: material para el debate”

  1. Edgar

    Sobre el debate de la belleza de lo artístico es en este caso -en ambos artistas- que la belleza no es la estructura de la creación, sino la emoción que trasciende a quién lo observa. La transmisión intencionada de las consecuencias del horror, el silencio desarbolado de imágenes que nos impactan desde el icono artístico, no desde la belleza. Podríamos abrir luego el debate sobre el concepto mismo de la belleza que alguién, quien sabe si con todo el criterío, pudiera ver en los destellos del desastre, el dolor y la descomposición inherente a nuestra condición. Lo bello, si es aquello que nos conmueve desde lo estético, se abre a la subjetividad absoluta, multiplicada por lo que la conciencia de cada uno digiera al recibir el mensaje.

    De las manos con las que completamos la colección, su intimidad limpia se aleja del dramatismo crudo de las anteriores. No serían, en puridad, herramientas que trabajan las conciencias sino más bien estampas que invitan a la reflexión (esta vez desde una búsqueda de lo artístico que desde lo documental)

    Una opinión, en cualquier caso.

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    • Miguel Angel Mallo Pérez

      No se pretendía incidir tanto en el concepto de belleza tratado desde el punto de vista de la Estética como en el objeto para lograrla, la ética del medio. Estoy de acuerdo que la subjetividad de la belleza aquí lo es todo, tanto las imágenes de Mikhaïlov como las de Sánchez, reportan netamente una belleza subjetiva, apreciada desde el punto de vista del sujeto o, como bien apuntas, la emoción que trasciende a quién lo observa. Por contra, tengo mis dudas de que estemos ante una belleza objetiva, inherente al objeto, a una boca rodeada de un pelo casposo y sin dientes, por ejemplo. No veo en este caso la luminosidad como característica de la belleza objetiva que refería Platón.
      En cualquier caso, y por centrar el debate, como apunté, era más mi objetivo llevarlo al terreno de la ética en la utilización del objeto-vehículo que lleva aquí a la belleza, que en el belleza misma, esto es, la base que guía la conducta de los fotógrafos. El proceso aquí es lógico, tomo la miseria, la manufacturo artísticamente (en este punto no hay género de dudas) y obtengo un objetivo, denunciar aquella miseria. Aquí subyace el problema, un ‘algo’ que no está ni con mucho resuelto y ello sin aseverar que reflejar la verdad por medio de arte sea ilícito. Ambos fotógrafos (yo no me incluyo, tal vez por pura imprudencia y, en todo caso, por la propia sinécdoque de mis imágenes) entiendo que deben haber salvaguardado cuando menos legalmente, la intimidad de las personas que hay detrás de las fotografías, aunque ciertamente me pregunto cómo pero, en todo caso, ¿la crudeza de las imágenes legitiman el fin? ¿En qué modelo de sociedad vivimos que necesita descarnar las imágenes para despertar los más sinceros instintos primarios? Sospecho que la cuestión puede adquirir eticidad volviendo de un modo exclusivo al plano del arte, solo tras el velo del arte y por medio de la belleza pueden limarse los límites movedizos en los que se encuentra el documentalismo.
      Otra opinión, también en cualquier caso.

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