2.- Punto de partida: la imagen

 

En la entrada anterior he apuntado telegráficamente al concepto de retórica y a las limitaciones que se derivan de su giro a las imágenes. Toca ahora centrarnos en qué es una imagen. En este sentido el profesor José Jiménez, imparte una interesante ponencia en la Fundación Cristino de Vera, publicada en Youtube el 31 de enero de 2013, que lleva por título ¿Qué es una imagen? Al margen de una definición stricto sensu de lo que pueda ser una imagen y del recorrido histórico que el profesor hace desde la perspectiva de la Teoría del Arte, me interesa concretar dentro de lo que él llama el continuo global de la imagen, la diferencia entre las imágenes mediáticas y las imágenes artísticas, entendido que la suma de ambas forman aquel continuo global.

¿Qué hace por tanto de una imagen una imagen artística? A juicio del profesor Jiménez la diferencia está en la singularización que hace el artista de la imagen por un proceso de diferenciación, de identificación, de elección, desvinculación o descontextualización, esto es, del concepto filosófico de la intencionalidad del artista. De este modo, cuando la imagen sirve a un fin pragmático o material, estaríamos ante una imagen mediática; cuando la imagen es inservible para fines pragmáticos en su singularidad, es cuando consideraríamos la imagen como artística, alcanzando así el mismo grado de abstracción de la forma que los griegos identificaban con el concepto de mimesis.

Cabe entender, por tanto, esta intencionalidad como hipótesis de lo artístico e incardinarla en un intento más en cuanto a aportar luz al misterio del arte. No obstante, con independencia de que podamos hacer nuestra esa intencionalidad para ‘clasificar’ una imagen artística de otra que no lo es, sí cabe dar por sentado que desde finales del siglo XIX hasta nuestros días vivimos en aquel continuo global de la imagen, y que dentro de este continuo global existen imágenes mediáticas e imágenes artísticas con los criterios diferenciadores que entendamos convenientes o más acertados.

Intencionalidad y el llamado ‘problema Atget’.

El llamado problema Atget tal vez sea la mejor réplica a la hipótesis de la intencionalidad. Eugène Atget, fotografía París en todos sus rincones sin sentirse ni artista ni fotógrafo, sino un simple documentalista, un registrador. Realiza su trabajo sin la menor intencionalidad. ‘Los periódicos de su tiempo “nada sabían del hombre que se pasaba el tiempo rodando por los estudios con sus fotografías, que las malvendía por unos cuantos céntimos, a menudo por el precio de aquellas tarjetas que alrededor de 1900 mostraban vistas embellecidas de ciudades sumidas en una noche azul con la luna retocada”’ (Benjamin, W., 2013:38). Pero con todo, es ahora uno de los fotógrafos mejor valorados.

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